LO QUE SOMOS
Estamos condicionados por toda la carga génica que gracias a la meiosis nos convierte lentamente en un recién nacido. Pero también por las influencias externas que pueden debilitar e incluso interrumpir nuestro crecimiento en el seno materno (y después, cuando seamos expulsados de él). El ser humano no puede abstraerse de esa carga bipolar que le va moldeando a lo largo de su vida. No importa lo efímera que sea ésta, cada acto que lleve a cabo, siendo consciente de ello o sin serlo, estará impregnado por esos dos condicionamientos que no dejan de ser él mismo. La influencia externa y los genes son lo que conforman a la persona. Las interferencias en el condicionamiento son las que provocan la individuación.
Solïloquïo nació hace dos años como continuación de Revolución Neolítica. Lo que fue, y es, ya sus lectores lo habrán supuesto. Habrán considerado lo que significa para ellos y es estúpido intentar que sea diferente. No es esa nuestra intención. Por eso no vamos a fijar lo que es dentro de las paredes acogedoras de una definición.
Solïloquïo surgió con la idea de convertirse en una red aglutinadora de diferentes movimientos. Éstos no tenían por qué estar compuestos por más de una persona. Con alguien que quiera hacer, con uno que lo quiera, es suficiente. Y, por supuesto, somos conscientes de que hablar es un acto y escribir no es más que la forma diferida de ese acto. Las secciones que recorren la revista tratan de facilitar la funcionalidad del engranaje, la incorporación de todos los movimientos sociales, individuales o grupales, que quieran decir algo. Pero a lo largo de los cinco números publicados también hemos intentado que lo dicho en la revista generase respuestas, cuanto menos, dentro de la propia Solïloquïo. De lo que hayamos logrado de nuestras intenciones primeras habrá, seguro, juicios incluso contradictorios. Sin embargo consideramos que el propósito inercial de hacer, ese no nos lo pueden negar. El propósito y el acto, claro.
De la inercia de Revolución Neolítica, con lo que aprendimos de su recorrido vital, comenzamos a editar Solïloquïo. No todos los que colaboraron en la primera lo hicieron en la segunda, y a la inversa, no todos los que lo hicieron en la segunda... Pero el mapa genético de Solïloquïo, si lo tuviera, si nos pudieramos introducir en los fotolitos y comprobar cómo se van uniendo las cadenas de proteínas... Aunque eso no sea posible nos conformaremos con la metáfora. El mapa genético de Solïloquïo está impregnado de todo lo aprendido con Revolución Neolítica. Sin la experiencia que obtuvimos al editarla, al hacerla, Solïloquïo sería diferente. Cuantificar la diferencia en este caso, es probable que en cualquiera, no es posible pues la afirmación se refiere a una hipótesis que, como tal, no ha ocurrido (por lo menos en este mundo, desconocemos si lo ha hecho en otros). Tampoco importa, concedernos simplemente la diferencia, sin cuantificar. De igual forma, cada aporte de los que han colaborado en la revista la ha ido modificando, quizás no en su estructura pero sí en su desarollo e incluso posibilitando el desarrollo mismo.
Este número que tienes entre las manos, que no sabemos cómo ha llegado a ellas pero lo ha hecho, será el último que puedas palpar y el último en el que podrás pasar sus páginas. No es que Solïloquïo vaya a desaparecer. Hasta ahora han convivido dos formatos, el papel y el digital, sencillamente, a partir de ahora, sólo se editará el digital.
El motivo es únicamente económico. La revista requiere determinada cantidad de dinero para financiarse y no somos capaces de seguir suministrándola. Desconocemos el perjuicio que ello acarreará para el proyecto, más allá de que no se pueda editar en papel, pero lo iremos comprobando con el tiempo. Mientras tanto, disfruten de este número como les haya llegado.