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SOLÏLOQUÏO
revista aleatoria de escrituras
idazki aldizkari aldakorra  2006
eskualfragmentopolhiriak

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Proyecto - Colaboraciones - Números

 

EDITORIAL

 

El sistema de vida actualmente dominante, el capitalismo y sus variaciones, más alla de un sistema económico de producción supera los límites extendiendose como forma totalitaria de dominacion a casi todos los ordenas de la vida. Se extiende a todos los lugares perdidos del planeta; alla donde haya vida humana habrá capitalismo. Por vez primera en la historia una forma de organización de la experiencia de vida social abarca todos los lugares (geografía) y contagia todos los niveles de la existencia; la politica, el conocimiento, el trabajo, el ocio, el sexo, el pensamiento, las creencias, los valores estéticos... Es por ello, podriamos decir, la mayor de las formas de totalitarismo jamas conocidas a la vez que la más sutíl de todas ellas. Es el lobo bajo la piel del cordero. La libertad de voto y de prensa no son ningun peligro para él. El control de los deseos, de los objetivos, de los sentidos posibles, de los imaginarios... supera cualquier forma antigua de dominio. Generalmente el control se ejercía desde la fuerza militar (física), aunque tambien introduciéndose en las creencias y generando miedos (el cristianismo, islamismsmo, etc). Pero nunca se habia extendido a todos los confines geograficos, neutralizado toda negación posible. Esa es una de sus caracteristicas; la perdida de una referencia externa, de un afuera como posibilidad de situación para combatir el orden de cosas. Si bien el capitalismo es el rostro que más facilmente se identifica como el del “enemigo” sabemos que éste no sale de la nada y que responde a un movimiento ideológico, cultural de mayor embergadura que recorre las entrañas de nuestra civilización occidental. Reconocer esa campo es una de las tareas urgentes de la crítica que busca cambios reales en el mundo. Aunque con eso no basta.

En el plano de la cultura (del Arte, de la Filosofia, de la Ciencia...que son terrenos de negatividad potenciales) toda opción parece haberse convertido en mera imagen, en ilusión. Parece desvanecida cualquier posibilidad de materializacion, de puesta en practica de la critica. Se escribe, se publica, se denuncia... pero todo queda en el plano “espectacular” y de la apariencia borrando de antemano toda posibilidad de acción negativa real. Los propios agentes, los criticos, los supuestos contestatarios viven en el seno del sistema sin perspectiva alguna para salir del mismo y, como dice la canción “...viven también de las arcas del Estado”. La crítica se neutraliza; toda credibilidad se desvanece cuando atendemos a las formas de vida de los supuestos agentes de la critica y el cuestionamiento.

Es por ello que las primeras cuestiones que deberíamos de formularnos sean estas; ¿como vivimos hoy?, ¿que otras posibles formas de vida factibles consideramos?. El ejemplo de vida de todos es la negación de la negación de lo establecido. Y parece que nadie pueda salirse fuera. Aunque eso tal vez solo sea una ilusión que deseamos secretamente mantener para justificarnos. ¿Como podriamos vivir de otra manera?, ¿que otros modos de vida podemos pensar y hacer?, ¿existe posibilidad de cambio? ¿la deseamos realmente?.

Mientras no vislumbremos y afrontemos estas cuestiones en su raiz todo comentario quedara en el simple comentario y toda critica sera un esteril acto de la gran obra del sistema. Necesitamos indiscutiblemente del ejercicio del discurso crítico, de la denuncia, del análisis atento de las condiciones que hacen posible el mantenimiento de las condiciones indeseables de vida. Pero la acción discursiva, si no se extiende a otras formas de acción se queda en el simple comentario.

Como primer paso, debemos centrarnos en el reconocimiento real de nuestra situación y de nuestro comportamiento cotidiano. Tras esa tarea de reconoccimiento, de poner delante de nuestros ojos y del de los demás lo que somos materialmente biene la más dura labor de pronunciarnos sobre los deseos facticamente realizables desde semejante situación.

Quien se habitúa a hablar, comentar, discursar, atacar, y en definitiva vivir en una vida escindida entre la vida práctica por un lado y la teŕocia por otro; mientras mantengamos esa dualidad enferma entre la teoría y la práctica todo seguira en el mismo camino de neutralidad y permisividad.

Por lo que a nosotros nos toca, estamos llegando a un punto que podríamos decir crítico (de crisis). Crítico porque ante las propuestas que nos llegan o que nosotros mismos internamente nos planteamos para el proyecto que es esta publicación empezamos a reconocer que todo queda en una ilusión realmente no-crítica, no-antagonista, no-negativa de nada de lo que pretendemos atacar o cambiar. El primero de los problemas que se nos plantea es el de estar metidos en la institución, pues a pesar de disponer de una total libertad de redacción y expresión (asi lo sentimos al menos) es la diputación de Gipuzkoa con su dinero gestionado por Arteleku quien cubre los gastos económicos para que podamos subsistir. Y entonces nos surge la pregunta ¿que legitimidad tenemos para pensar sobre aquello en lo que estamos dentro?, ¿qué ataque podemos lanzar contra la gestión de los recursos públicos para cultura si nosotros “comemos” de ellos?

Como segundo problema, nuestra pertenencia a esta generación de estudiantes de la universidad mimados, adormecidos entre las tiernas gasas de nuestro estatus social y económico; ¿en que tesitura nos situa esta condición?, ¿cómo debemos actuar en arreglo a esta situación y nuestros deseos de cambio?.

Finalmente vemos que siendo los jovenes el sector más fuerte en cuanto a energias para la transformación, asimilamos perfectamente el nivel de vida occidental contemporaneo, no suponiendo ningún problema para nadie ni para nada y, por lo tanto, viviendo perfectamente acomodados en estas formas de vida, consumo, ocio y mentalidad que nos gustaría, al menos en el escindido plano intelectual, transformar. Estas cuestiones generales y esquemáticas deberán generar variadas discusiones entre nosotros si queremos salir del nivel ficticio en el que nos encontramos.

Creemos que esta linea de interrogaciones debería ser realizada por todas aquellas personas y grupos que realmente pretendan tener una conciencia real de su situación actual, que pretendan responder a la cuestión del ¿Què somos?. Y solo despues enfrentarse a la otra pregunta de ¿que debemos hacer?

Soliloquio, como se puede leer en la portada, es una revista aleatoria de escrituras. Esto no significa que los textos se redacten siguiendo preceptos dadaístas o como una especie de escritura automática, si no que los textos llegan sin un orden prefijado. No nos planteamos que en un número determinado sólo van a tener cabida ciertos artículos, al contrario, dejamos que lleguen y se vayan colocando, cogiendo su lugar. Y son ellos los que forman y transforman la revista. Así, Soliloquio B llega con la propuesta de la plataforma de estudiantes por la apostasía, donde se aboga por “darse de baja” de la Iglesia Católica; la reflexión sobre la arquitectura de Carlos Mabusel en De barreras arquitectónicas; la crítica al conservadurismo en la cultura vasca que se plantea en Euskaldunen Kontserbadurismorako joerari buruz de Oier Iruretagoiena; o la carta abierta a los estudiantes donde se intenta dar un toque de atención a lo que está pasando hoy con la filosofía en Euskadi y su entorno docente. En Sobre el bautismo, Rubén Ávila, trata sobre la falacia de la necesidad del bautismo desde el nacimiento y en Hablando vuestro idioma Placida_yeye critica el sexismo en el lenguaje. El software libre o la libertad en la cultura son otras de las puntas de lanza que intentan lacerar el costado de «ese lobo con piel de cordero», al menos en la teoría.

Naturalmente hay más (como una entrevista a Luc Ferrari) pero, siéntense y vayan cogiendo su lugar, noten la textura del papel y dejen que las palabras, poco a poco, se filtren por los poros de la piel. Después, todo llegará, incluso el qué COPYLEFT debemos hacer. Ahora, sientan.